9 peruanos, 3 días y 1 congreso en Buenos Aires.

Del 10 al 12 de Marzo se desarrolló el 7th Latin American Energy Economics Meeting organizado por la International Energy Economics Association en la capital argentina. 9 peruanos participaron como expositores en temas de economía de la energía, cambio climático y energías renovables. Aquí un extracto del evento.

Algunos participantes del 7th Latin American Energy Economics en Buenos Aires:
Fotografía: Cesar Sanchez (Brandap)

El pasado 9 de Marzo llegué a Buenos Aires, para asistir al 7th Latin American Energy Economics Meeting, la invitación venía de parte de la International Energy Economics Association. Mis patrocinadores, la Konrad Adenauer Stiftung (KAS), me otorgaron una subvención completa para asistir al congreso como parte de su Programa Regional de Seguridad Energética y Cambio Climático en América Latina (EKLA).

El congreso tenía como tema de estudio los nuevos mercados energéticos en Latinoamerica.

Contando conmigo sumábamos 9 peruanos asistentes al congreso, un número alto y con una calidad mucho mayor. El grupo de peruanos estaba compuesto por ingenieros, químicos, economistas y abogados todos interesados en energía.


[…] 5 del grupo tuvimos el interés de crear un pequeño lugar en el ciberespacio en donde compartir artículos referentes a la situación de la energía renovable y al desarrollo sostenible en nuestro país […]

En ese congreso nació la idea de este blog, 5 del grupo tuvimos el interés de crear un pequeño lugar en el ciberespacio en donde compartir artículos referentes a la situación de la energía renovable y al desarrollo sostenible en nuestro país, en temáticas que abarcaran desde ciencia hasta economía pasando por pobreza energética, cambio climático, políticas públicas y derecho de la energía.

Este es mi primer artículo en el blog y a manera de inauguración les voy a contar sobre los temas que expusieron mis compañeras durante su paso por Buenos Aires.

Cecilia Fernandez es economista de la Universidad del Pacífico, con maestría en la  UCL de Inglaterra, presentó un trabajo llamado: «Measuring the Level of Energy Poverty using Multidimensional Energy Poverty Index: Empirical Evidence from Households in Peru, 2006-2016″ en donde mide el nivel de pobreza energética a nivel residencial en el Perú, la importancia del trabajo radica en que se puede identificar como el Perú ha disminuido progresivamente el nivel de pobreza energética a nivel general, sin embargo aún existen significantes desigualdades, como la situación de Loreto o Huancavelica, donde la pobreza energética no se ha podido combatir. Además, nos enseña que la brecha entre población urbana y rural, piedra en el zapato de nuestro país, aún sigue latente en el rubro energético. Cecilia escribe para nuestro blog y nos comparte un resumen de su excelente trabajo en el artículo Pobreza Energética: un tema pendiente en el Perú y Latinoamérica.

Katherine Valderrama es ingeniera industrial, con maestría en Energía de la PUCP, compartió un trabajo denominado: «Financial mechanism for the promotion of solar technologies in a microfinance institution (MFI) in Peru» en donde estudia cómo implementar un producto financiero verde dentro de la cartera de créditos de una institución financiera. Katherine escribe para este sitio en su nota llamada “Una mirada al Financiamiento del Cambio Climático”.

Suamy Perez es ingeniera electrónica egresada de la PUCP, en Buenos Aires expuso una investigación que es parte de su tesis de pregrado en donde desarrolla un programa de electrificación rural para comunidades en extrema pobreza del Cusco, un proyecto con una gran finalidad social que le hace tanta falta a los ingenieros.

Finalmente, yo fui invitado para presentar un trabajo de investigación, con el que debuto en el campo de la Economía de la Energía, denominado «Feasibility and affordability study of renewable energy systems in Perú: A focus on small-scale» , el trabajo, que les compartiré en un próximo artículo, trata de estudiar la factibilidad económica de instalar sistemas de energía renovable a nivel residencial y comercial, mostrando tiempos de retorno e indicadores económicos de sistemas fotovoltaicos o de bombeo solar para usuarios residenciales y comerciales en el Perú.

Como todo llega a su fin, el congreso acabó en una espectacular cena de gala en el centro de esparcimiento «La Rural» en pleno corazón de Buenos Aires. Fue una noche de birras, tango y mucha energía (renovable).

Una mirada al financiamiento climático

En los últimos años no solamente hemos escuchado sobre las consecuencias que viene causando el Cambio Climático, el 2017 el Perú sufrió pérdidas por más de 3,100 millones de dólares, causando pérdidas humanas y daños de infraestructura, paralizando así muchas actividades económicas. Me pregunto que tenemos que hacer frente a esta situación. ¿Tenemos estrategias y planes para afrontar este tipo de situaciones? ¿Cuánto tiempo y cuánto costará la recuperación de las regiones afectadas? Este es sólo un ejemplo de los miles que existen, para describir las consecuencias del cambio climático que viene afectando a las diferentes regiones de nuestro país.

Una de las medidas de mitigación que permita afrontar este escenario, son los mecanismos de financiamiento climático, si bien es cierto no hay una definición específica, algunos autores mencionan lo siguiente;

  1. Un medio importante para implementar medidas de mitigación y adaptación contra el cambio climático.
  2. Es parte de aquellos créditos que están directamente destinados a mejorar el medio ambiente, a reducir las emisiones o a ayudar a la gente y a los ecosistemas a adaptarse a las condiciones cambiantes y,
  3. Ser la transferencia de fondos públicos de los países desarrollados a los países en desarrollo para apoyar la acción sobre el cambio climático.

La arquitectura de este financiamiento climático global es compleja: la financiación se canaliza a través de los fondos multilaterales, como el fondo para el Medio Ambiente Mundial y los Fondos de Inversión en el Clima, así como canales bilaterales. Las fuentes multilaterales de financiación incluyen a los bancos multilaterales de desarrollo (BMD), tales como el Banco Mundial, Agencias de las Naciones Unidas, como el PNUD y el PNUMA, y agencias internacionales especiales creadas por estos bancos multilaterales de desarrollo (como el Fondo para el Medio Ambiente Mundial), y los bancos regionales de desarrollo, en colaboración con diversas organizaciones nacionales.

Los países desarrollados se han comprometido a destinar hacia el 2020 la importante suma de US$100 mil millones por año para apoyar conjuntamente la transición de los países en desarrollo hacia un futuro bajo en emisiones de carbono y resiliente al clima. Hacia el 2030 el total de las inversiones adicionales anuales necesarias en los países en desarrollo para enfrentar el cambio climático se calcula que oscilará entre US$140 mil  millones y US$176 mil millones.

Se necesitan inversiones significativas para apoyar la transición global hacia un futuro bajo en emisiones de carbono y resiliente al clima. Para ello el financiamiento climático internacional es fundamental. Un fondo importante por nombrar es el “Fondo Verde para el Clima” (GCF), siendo, aprobado el 2010 en Cancún, México, teniendo en su cartera proyectos para la mitigación (fondos en más del 85% para proyectos) y adaptación.

La mayor parte del financiamiento lo reciben países como China e India, siendo solamente menos del 30% para la Región Latinoamericana, muchos de los países de Latinoamérica se encuentran dentro de las zonas más vulnerables por el Cambio Climático, es por esto que es necesario actuar como región y buscar financiamiento para realizar proyectos que no solamente sean de mitigación sino también de adaptación en los diferentes sectores como energía, bosques, saneamiento, residuos y otros. Hay muchas fuentes de financiamiento que son distribuidas de manera no equitativa, pero también se deben de proponer estrategias regionales, el cambio climático no solamente afecta a un país, es un fenómeno que nos afecta a todos en este planeta.

En el Perú tenemos el siguiente proyecto “Construyendo resiliencia en los humedales de la provincia Datem del Marañón”, con un financiamiento de U$9.11 millones, tiene como propósito el aprovechamiento sostenible de los recursos naturales por parte de las 120 comunidades nativas, considerando algunos componentes en mitigación y adaptación: la identificación de nuevas prácticas y oportunidades de negocio, la planificación participativa e implementación de planes de manejo y la gestión comunal en áreas de conservación ambiental, y para adaptación, fortalecimiento de capacidades de las comunidades indígenas para enfrentar eventos extremos y otros, un proyecto que se estima que tendrá impactos ambientales, sociales y económicos. La transición del Perú hacia una economía baja en carbono y resiliente al cambio climático implica un ajuste en la gestión pública, en las decisiones de las empresas y en las prácticas de consumo de las personas.

Veamos a las finanzas como un medio, el cual nos permite buscar una plataforma financiera para el desarrollo e implementación de proyectos en pro de un mejor ambiente, el dinero que fluye a nivel internacional quizá no llegue al poblador que vive en la región más pobre de una región. Un buen manejo de los recursos económicos deben ser el puente para cerrar las brechas sociales y ambientales que existen en la actualidad.

Financiamiento climático

[1] El rol de los bancos nacionales de desarrollo / En catalizar el financiamiento climático internacional. Diana Smallridge, barbara Buchner, CHiara Trabacchi, María Netto, José Juan Gomes Lorenzo y Lucila Serra. Banco Interamericano de Desarrollo 2012, New York.

[2] Financiamiento climático: Retos y Oportunidades para Argentina, Sandra. Guzmán, Disponible en:  http://farn.org.ar/wp-content/uploads/2016/07/03Guzma%CC%81n.pdf

[3] Finanzas Carbono (Plataforma sobre financiamiento Climático para Latinoamérica y el Caribe).

[4] El fondo verde para el clima, Liane Schalatek, Heinrich Böll Stiftung North America y Smita Nakhooda y Charlene Watson, ODI, Climate Funds, Update. Disponible en: https://www.odi.org/sites/odi.org.uk/files/resource-documents/11052.pdf

Pobreza Energética: un tema pendiente en el Perú y Latinoamérica

La pobreza energética afecta a más de mil millones de habitantes a nivel mundial. ¿Cómo le va al Perú?

Imagen: REUTERS/Jorge Luis Plata (2011)

¿Qué es pobreza energética? Existen numerosas definiciones sobre lo que se entiende por pobreza energética. En términos generales, podemos definirla como la falta de acceso a servicios modernos de energía, tales como el acceso a electricidad, el uso de fuentes de energía más limpias para la cocción de alimentos, entre otros. Bajo esta consideración, acorde a la más reciente data de la Agencia Internacional de Energía [1], se tiene a nivel global cerca de 1.1 miles de millones de habitantes sin acceso a la electricidad y alrededor de 2.8 miles de millones de habitantes que no cuentan con suministros modernos de energía para cocinar, principalmente poblaciones viviendo en los países en desarrollo del África, Asia y Latinoamérica.

Sin embargo, a pesar de su fundamental importancia para el desarrollo sostenible, la relación entre energía y pobreza ha sido invisible por bastante tiempo, tanto en investigación como en las agendas políticas. Fue hasta diciembre 2010 que las Naciones Unidas declaró el 2012 como el “Año Internacional de la Energía Sostenible para Todos” y 2014-2024 como la “Década de la Energía Sostenible para Todos”, en donde se reconoció la importancia del acceso a suministros de energía modernos y asequibles para países en vías de desarrollo. Desde entonces, diferentes investigadores y organizaciones han mostrado interés en hacer más visible la relación entre energía y pobreza.

Dentro de los avances en el entendimiento de la pobreza energética, se puede expresar que es un tema complejo, el cual no puede ser evaluado como un concepto fijo sino como un concepto multidimensional. Existen diversos factores económicos, ambientales y de comportamiento que pueden causar pobreza energética. Ante ello, se considera importante seleccionar metodologías que puedan capturar varios elementos y apropiadamente estimar los cambios en los niveles de pobreza energética.

Una de las más avanzadas aproximaciones metodológicas derivada desde una multidimensional perspectiva fue desarrollada por Nussbaumer, Bazilian y Modi en 2012, quienes desarrollaron el Índice de Pobreza Energética Multidimensional (MEPI, siglas en inglés), el cual se encuentra inspirado en el enfoque de las capacidades de Amartya Sen [2]. En este contexto multidimensional, el MEPI apunta a capturar las carencias que podrían afectar a cada persona.

El MEPI es un índice compuesto que puede evaluar la extensión y la intensidad del nivel de pobreza energética (valores entre 0 y 1: 0= ausencia de pobreza; 1=pobreza máxima), contemplando cinco dimensiones en los servicios energéticos de hogares:  acceso a electricidad, servicios de energía para cocinar, servicios provistos por artefactos eléctricos, aparatos de entretenimiento/educación y medios de comunicación.

Aplicación al caso peruano

Empleando la estructura del MEPI, se midió el nivel de pobreza energética en el Perú a nivel residencial durante el periodo 2006-2016, empleando la data de la Encuesta Nacional de Hogares (ENAHO) publicada por el Instituto Nacional de Estadística e Informática del Perú (INEI). Los resultados del MEPI para el caso peruano muestran que la pobreza energética ha disminuido progresivamente desde 0.27 en el año 2006 a 0.11 en el año 2016 a nivel nacional. Esta tendencia es similar entre los 24 departamentos y la Provincia Constitucional del Callao. Todos, sin excepción, han reducido su nivel de pobreza energética. Como muestra de ello, el valor MEPI fue igual o mayor a 0.30 para 15 departamentos en el año 2006, mientras que solo 2 departamentos registraron valor MEPI igual o mayor a 0.30 en el año 2016.

Siguiendo la clasificación del grado de pobreza energética de Nussbaumer et al. [3], el resultado MEPI del caso peruano a nivel nacional refleja un bajo nivel de pobreza energética en el 2016. Sin embargo, se tienen departamentos con valor moderado de pobreza energética (MEPI >= 0.30): Loreto (0.35) y Huancavelica (0.30).

A nivel regional, el MEPI demuestra que, en la zona norte de los Andes peruanos se registra el mayor nivel de pobreza energética con un valor MEPI de 0.30. Otras regiones con similares valores MEPI, son la Selva (0.23) y la zona central de los Andes (0.20).

Similarmente, el nivel de pobreza energética ha disminuido tanto en las zonas urbanas como rurales en el Perú; sin embargo, al 2016 existen todavía significantes desigualdades entre áreas urbanas (0.04) y rurales (0.34).

Estos resultados reflejan que, a pesar de los avances logrados en términos de alivio de la pobreza energética en el Perú, las desigualdades persisten. En esta consideración, erradicar la pobreza energética requiere un compromiso para establecer y consolidar acciones conjuntas, lo cual es central para direccionar varias de las metas de desarrollo sostenible en el Perú.  


Imagen: Energy World Magazine (2018)

A modo de síntesis, se puede afirmar que, aunque en la última década se ha visto un progreso con respecto al entendimiento y la medición de la pobreza energética a nivel global, esto está todavía en su etapa primaria y más investigación es necesaria. Por ello, la aplicación del caso peruano podría ser replicado para otros países en Latinoamérica y otros países en desarrollo del orbe, con la finalidad de contribuir al entendimiento de la pobreza energética y, consecuentemente, su erradicación.

El presente artículo se encuentra basado en el trabajo de investigación titulado “Measuring the Level of Energy Poverty using Multidimensional Energy Poverty Index: Empirical Evidence from Households in Peru, 2006-2016” de mi autoría, presentado durante el 7th Latin American Energy Economics Meeting realizado del 10 al 12 de Marzo en Buenos Aires. El mismo será publicado por the Latin American Association for Energy Economics (LAAEE) y the International Association for Energy Economics (IAEE).

[1] International Energy Agency (IEA) (2017) World Energy Outlook 2017. Disponible en:  https://www.iea.org/access2017/ [2019, 05 de enero].

[2] Nussbaumer, P., Bazilian, M. and Modi, V. (2012) ‘Measuring energy poverty : Focusing on what matters’, Renewable and Sustainable Energy Reviews. Elsevier Ltd, 16(1), pp. 231–243. Disponible en: http://dx.doi.org/10.1016/j.rser.2011.07.150 [2017, 10 de mayo].

[3] Nussbaumer, P., Nerini, F. F., Onyeji, I. and Howells, M. (2013) ‘Global Insights Based on the Multidimensional Energy Poverty Index (MEPI)’, MDPI, (i), pp. 2060–2076. doi: 10.3390/su5052060. Disponible en: http://www.mdpi.com/2071-1050/5/5/2060/htm [2017, 13 de agosto].

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